Datos y cifras
- Se habla de resistencia a los antimicrobianos (RAM) cuando las bacterias, los virus, los hongos y los parásitos no responden a los antimicrobianos. Como consecuencia, resulta difícil o imposible tratar las infecciones, lo que incrementa el riesgo de propagación de enfermedades, enfermedad grave, discapacidad y muerte.
- La RAM es un importante problema de salud a escala mundial. Según las estimaciones, en 2021 la RAM bacteriana estuvo asociada a más de 4,7 millones de muertes en todo el mundo (1).
- El uso indebido y excesivo de antimicrobianos impulsa la aparición y propagación de patógenos farmacorresistentes.
- La falta de acceso adecuado a vacunas, pruebas diagnósticas y medicamentos apropiados, sean nuevos o existentes, también contribuye a la crisis.
- En 2023 aproximadamente 1 de cada 6 infecciones bacterianas confirmadas en laboratorio eran resistente a los antibióticos.
- El mundo se enfrenta a una crisis en la investigación y desarrollo de antimicrobianos, con pocos medicamentos en proyecto.
Panorama general
Los antimicrobianos –entre los que se incluyen los antibióticos, los antivíricos, los antifúngicos y los antiparasitarios– son medicamentos que se utilizan para prevenir y tratar enfermedades infecciosas en las personas, los animales y las plantas.
Se habla de RAM cuando las bacterias, los virus, los hongos y los parásitos no responden a tales medicamentos. Como consecuencia de la farmacorresistencia, resulta difícil o imposible tratar las infecciones, lo que incrementa el riesgo de propagación de enfermedades, enfermedad grave, discapacidad y muerte.
Una preocupación mundial
La RAM afecta a la salud, los sistemas de atención de salud y la sociedad en general.
Efectos en la salud: la RAM está asociada a una mayor morbilidad y mortalidad, y reduce las opciones terapéuticas para los pacientes con infecciones. Incrementa el riesgo de complicaciones en los procedimientos médicos, como las intervenciones quirúrgicas.
Efectos en los sistemas de atención de salud: la RAM genera más costos en la atención de salud, esencialmente debido a estancias hospitalarias más largas y a una mayor necesidad de cuidados intensivos. También incrementa la dependencia de los antibióticos de segunda línea y pruebas diagnósticas adicionales.
Efectos en la sociedad: la RAM afecta de forma desproporcionada a poblaciones vulnerables, reduce la productividad humana y erosiona la confianza pública en la medicina. Además, las infecciones farmacorresistentes afectan a la salud de los animales y las plantas, y reducen la productividad de las explotaciones agropecuarias, con la consiguiente amenaza para la seguridad alimentaria.
Con las medidas actuales, se prevé que el costo total de tratar las infecciones bacterianas resistentes alcance los USD 412 000 millones anualmente hasta 2035, con pérdidas adicionales de productividad de USD 443 000 millones cada año (2).
Entre los principales factores para la aparición y propagación de la RAM se incluyen: el uso inadecuado de antibióticos; el acceso deficiente a servicios de agua salubre, saneamiento e higiene (ASH); la prevención y control inadecuados de infecciones en hogares, establecimientos de salud y explotaciones agropecuarias; el acceso limitado a vacunas, pruebas diagnósticas y medicamentos; y la falta de conocimiento y el incumplimiento de la legislación pertinente. Son demasiado pocos los antibióticos nuevos en desarrollo para reemplazar a los que ya no funcionan, lo que supone menos opciones terapéuticas para las personas con infecciones farmacorresistentes.
La RAM afecta a todos los países, independientemente de su nivel de ingreso, y se propaga entre fronteras. Las personas que viven en entornos con pocos recursos y las poblaciones vulnerables, como las personas de menor y de mayor edad, se ven especialmente afectadas.
¿Cuál es la situación actual?
Uso de antibióticos
El uso indebido y excesivo de antibióticos, por ejemplo tomarlos cuando no se necesitan o tomar el tipo incorrecto, sigue siendo uno de los principales factores determinantes de la RAM. En 2022, los llamados antibióticos de la categoría «Acceso» —los recomendados como tratamientos de primera elección para la mayoría de las infecciones habituales— representaban solo en torno a la mitad (53 %) de todos los antibióticos de uso humano a escala mundial. Los llamados antibióticos de la categoría «Precaución», que conllevan un mayor riesgo de resistencia, representaban aproximadamente el 45 % de los utilizados y en casi un tercio de los países superaban el 70 % de todos los antibióticos utilizados. Estas cifras quedan muy lejos de la meta mundial por la que se pide que al menos el 70 % de los antibióticos utilizados sean de la categoría «Acceso» para 2030.
Farmacorresistencia de las bacterias
Una de cada seis infecciones bacterianas confirmadas en laboratorio que en 2023 provocaron infecciones habituales en todo el mundo era resistente a los tratamientos con antibióticos. Entre 2018 y 2023, la resistencia a los antibióticos aumentó en más del 40 % de las combinaciones patógeno-antibiótico monitoreadas, con un incremento medio anual del 5 %–15 %. La OMS estima que la resistencia a los antibióticos es mayor en las Regiones de Asia Sudoriental y del Mediterráneo Oriental de la OMS, en las que 1 de cada 3 infecciones notificadas era resistente. La resistencia también es más frecuente y va a más en lugares donde los sistemas de salud carecen de capacidad para diagnosticar o tratar bacterias patógenas. Las bacterias gramnegativas farmacorresistentes son cada vez más peligrosas en todo el mundo y la mayor carga recae en los países con menos medios para responder. Entre ellas, E. coli y K. pneumoniae son las principales bacterias gramnegativas farmacorresistentes presentes en las septicemias. Provocan algunas de las infecciones bacterianas más graves que con frecuencia desembocan en una sepsis, insuficiencia orgánica y la muerte.
En la gonorrea, una infección de transmisión sexual, la resistencia a la ciprofloxacina es muy alta (75 %) y la resistencia a la ceftriaxona —aunque aún baja a nivel mundial— aumenta en algunas regiones, lo que amenaza la eficacia del tratamiento de primera elección.
La tuberculosis multirresistente (TB-MDR) es una forma de tuberculosis causada por bacterias que no responden a la isoniazida y la rifampicina, los dos fármacos de primera línea más eficaces contra la tuberculosis. La tuberculosis multirresistente se puede tratar y curar con otros fármacos, pero suelen ser más caros y tóxicos. La proporción estimada de personas con un primer episodio de tuberculosis que tuvieron tuberculosis farmacorresistente fue del 3,2 % en 2024, mientras que la proporción entre quienes tenían antecedentes de tratamiento contra la tuberculosis fue mucho mayor, con un 16 %.
Farmacorresistencia de los hongos
Los hongos pueden causar una amplia variedad de infecciones, desde candidiasis (algodoncillo) en la boca o la zona genital, y tiña (dermatofitosis) en la piel, el pelo y las uñas, hasta infecciones graves y potencialmente mortales como la candidiasis invasiva o la aspergilosis pulmonar. Esas infecciones afectan de forma desproporcionada a pacientes gravemente enfermos y a personas con sistemas inmunitarios debilitados, por ejemplo personas sometidas a quimioterapia contra el cáncer o a trasplantes de órganos, o personas con el VIH.
Las infecciones fúngicas son cada vez más difíciles de tratar debido a la RAM. La aparición y propagación de la infección por Candidozyma auris multirresistente (anteriormente Candida auris), una micosis invasiva, es especialmente preocupante. El Aspergillus farmacorresistente es cada vez más difícil de tratar, ya que muchas cepas muestran resistencia a los antimicóticos azólicos, fármacos ampliamente utilizados tanto en medicina como en agricultura.
Farmacorresistencia de los virus
Durante la última década, el uso de tratamientos antirretrovíricos (TAR) ha salvado la vida de decenas de millones de personas con el VIH. Sin embargo, el creciente uso de medicamentos contra dicho virus ha ido acompañado de la aparición de la farmacorresistencia del VIH, que puede provocar un aumento de las infecciones y muertes por el VIH.
Además del VIH, la resistencia a los antivíricos en los virus de la gripe es un importante problema de salud pública que la OMS monitorea estrechamente a través de las redes mundiales de vigilancia. La OMS es consciente asimismo de los nuevos desafíos en materia de resistencia que afectan a los programas de tratamiento de la hepatitis B y C.
Farmacorresistencia de los parásitos
La aparición de parásitos farmacorresistentes constituye una amenaza importante para el control antipalúdico. Las politerapias con artemisinina (TCA) son los tratamientos de primera línea recomendados contra el paludismo por Plasmodium falciparum en ausencia de complicaciones. La aparición de resistencia parcial a la artemisinina aumenta la dificultad en la selección del tratamiento adecuado y requiere un monitoreo estrecho.
La aparición de farmacorresistencia a medicamentos utilizados contra las enfermedades tropicales desatendidas (ETD), como la tripanosomiasis africana humana y la leishmaniasis, supone una amenaza importante para los programas de lucha contra tales enfermedades. Se han notificado casos de resistencia a varios medicamentos fundamentales, como el melarsoprol, los antimoniales pentavalentes y la miltefosina.
Respuesta de la OMS
La OMS encabeza iniciativas mundiales para prevenir y controlar la RAM en los seres humanos, como parte del Plan de Acción Mundial sobre la Resistencia a los Antimicrobianos (PAM-RAM) 2026–2036. El PAM-RAM se propone preservar la capacidad de tratar infecciones en los seres humanos, los animales y las plantas ampliando el acceso equitativo a antimicrobianos eficaces y su uso adecuado y reduciendo las infecciones mediante del enfoque de «Una sola salud».
Con este Plan se pretende alcanzar, para 2030, la meta de la Asamblea General de las Naciones Unidas de 2024, a saber, una reducción del 10 % en las muertes en seres humanos asociadas a la RAM bacteriana y, a la vez, reducir el uso de antimicrobianos en los sistemas agroalimentarios y contraer al mínimo la contaminación ambiental procedente de microbios resistentes y residuos antimicrobianos.
La OMS colabora estrechamente con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA), denominados conjuntamente la Alianza Cuatripartita, en un enfoque coordinado de «Una sola salud» para alcanzar los fines y objetivos del PAM-RAM.
El PAM-RAM se pone en práctica a través de planes de acción nacionales (PAN), orientaciones operacionales independientes y un marco de seguimiento y evaluación. Los avances de los PAN se supervisan a través de las encuestas de autoevaluación nacional de seguimiento de la RAM (TrACSS), que se realizan anualmente.
Para cumplir el propósito del PAM-RAM se parte de seis objetivos estratégicos interconectados:
- intensificar la concienciación y promover cambios sociales y de comportamiento adecuados para reducir el riesgo de resistencia a los antimicrobianos en todos los sectores;
- fortalecer los sistemas de vigilancia y las redes de laboratorios para fundamentar políticas y medidas eficaces con base empírica sobre la resistencia a los antimicrobianos;
- intensificar la prevención de infecciones en todos los sectores para reducir la carga de enfermedades infecciosas y la necesidad de antimicrobianos;
- garantizar el acceso equitativo, el uso adecuado y la eliminación sin riesgo de antimicrobianos, medios de diagnóstico y otros productos de salud en todos los sectores;
- acelerar la investigación y la innovación sobre la resistencia a los antimicrobianos en todos los sectores; y
- fortalecer la gobernanza multisectorial, la financiación sostenible y la rendición de cuentas para dar una respuesta coordinada a la resistencia a los antimicrobianos en todos los sectores y a todos los niveles.
El PAM-RAM se complementa con las prioridades estratégicas y operacionales de la OMS para hacer frente a las infecciones bacterianas farmacorresistentes en el sector de la salud humana, 2025-2035, con el fin de fortalecer la respuesta sectorial a la RAM.
Referencias
1. GBD 2021 Antimicrobial Resistance Collaborators. Global burden of bacterial antimicrobial resistance 1990–2021: a systematic analysis with forecasts to 2050. Lancet. 2024 Sep 28;404(10459):1199-1226.
2. GLG report: Towards specific commitments and action in the response to antimicrobial resistance (2024). https://www.amrleaders.org/resources/m/item/glg-report