Datos y cifras
- Los trastornos de ansiedad son los trastornos mentales más comunes en el mundo: en 2023 afectaron a 470 millones de personas.
- Afectan más a las mujeres que a los hombres.
- Los síntomas suelen aparecer durante la infancia o la adolescencia.
- Existen tratamientos muy eficaces para estos trastornos.
- Aproximadamente una de cada cuatro personas con un trastorno de ansiedad recibe tratamiento para esa afección.
Panorama general
Todas las personas pueden sentir ansiedad en algún momento, pero quienes presentan trastornos de ansiedad suelen experimentar un miedo y una preocupación intensos y excesivos. Estos sentimientos suelen ir acompañados de tensión física y otros síntomas conductuales y cognitivos. Resultan difíciles de controlar, provocan una angustia considerable y pueden persistir durante mucho tiempo si no se tratan. Los trastornos de ansiedad dificultan las actividades cotidianas y pueden alterar la vida familiar, social, escolar o laboral.
Se calcula que el 5,8 % de la población mundial padece un trastorno de ansiedad (1). En 2023, 470 millones de personas en el mundo presentaban alguno de ellos, que son los trastornos mentales más comunes (1).
Aunque existen tratamientos muy eficaces, solo alrededor de una de cada cuatro personas que los necesitan (27,6 %) tiene acceso a ellos (2), debido a obstáculos como la falta de concienciación de que son afecciones de salud que pueden tratarse, la falta de inversión en servicios de salud mental, la falta de trabajadores de la salud capacitados y el estigma social.
Síntomas y características
Las personas con un trastorno de ansiedad pueden sentir un miedo o una preocupación excesivos ante una situación determinada (por ejemplo, una crisis de angustia o una situación social) o, en el caso del trastorno de ansiedad generalizada, ante muy diversas situaciones cotidianas. Por lo general, estos síntomas se prolongan durante varios meses como mínimo, y la persona tiende a evitar las situaciones que le causan ansiedad.
Otros síntomas de los trastornos de ansiedad son:
- dificultad para concentrarse o tomar decisiones
- irritabilidad, tensión o inquietud
- náuseas o malestar abdominal
- palpitaciones
- sudoración, tiritones o temblores
- dificultad para dormir
- sensación de peligro inminente, de pánico o de fatalidad.
Los trastornos de ansiedad aumentan el riesgo de depresión, de trastornos por consumo de drogas y de pensamientos y comportamientos suicidas.
Existen diversos tipos de trastornos de ansiedad, entre ellos:
- trastorno de ansiedad generalizada (preocupación persistente y excesiva por actividades o acontecimientos cotidianos);
- trastorno de angustia (crisis de angustia y miedo a que sigan produciéndose);
- trastorno de ansiedad social (miedo y preocupación intensos ante situaciones sociales en las que la persona puede sentirse humillada, avergonzada o rechazada);
- agorafobia (miedo y preocupación excesivos, acompañados de la evitación de situaciones en las que la persona puede sentir pánico o sentirse atrapada, indefensa o avergonzada);
- trastorno de ansiedad por separación (miedo o preocupación excesivos ante la separación de personas con las que se mantiene un vínculo emocional estrecho);
- fobias específicas (miedos intensos e irracionales ante objetos o situaciones concretos que provocan conductas de evitación y una angustia considerable), y
- mutismo selectivo (incapacidad persistente para hablar en determinadas situaciones sociales pese a poder hacerlo con normalidad en otros entornos; afecta principalmente a los niños).
Una misma persona puede presentar varios trastornos de ansiedad al mismo tiempo. Por lo general, los síntomas aparecen durante la infancia o la adolescencia y persisten hasta la edad adulta. Las niñas y las mujeres tienen más probabilidades de padecer estos trastornos que los niños y los hombres.
Causas que influyen y prevención
Los trastornos de ansiedad, al igual que otras afecciones de salud mental, son el resultado de una compleja interacción de factores sociales, psicológicos y biológicos. Cualquiera puede padecer un trastorno de ansiedad, pero el riesgo es mayor entre las personas que han sufrido abusos, pérdidas importantes u otras experiencias adversas.
La ansiedad están estrechamente relacionada con la salud física, y ambas pueden influirse mutuamente. Algunos efectos de la ansiedad, como la tensión física, la hiperactividad del sistema nervioso o el consumo nocivo de bebidas alcohólicas, son también factores de riesgo conocidos de determinadas enfermedades, entre ellas las cardiovasculares. A su vez, las personas que padecen estas enfermedades pueden sufrir trastornos de ansiedad debido a las dificultades que entraña vivir con ellas y atenderlas.
Entre las estrategias comunitarias eficaces para prevenir la ansiedad se encuentran la formación para los progenitores y los programas escolares para promover un aprendizaje social y emocional y para enseñar mecanismos de afrontamiento positivos en niños y adolescentes. Los programas de ejercicio físico también pueden ayudar a prevenir estos trastornos en los adultos.
Diagnóstico y tratamiento
Existen diversos tratamientos eficaces para los trastornos de ansiedad. Las personas que presentan sus síntomas deberían buscar atención médica.
Las intervenciones psicológicas son un componente esencial del tratamiento y consisten principalmente en terapias basadas en la conversación, a cargo de profesionales o de terapeutas no especializados que cuentan con supervisión. Estas intervenciones pueden ayudar a las personas a aprender nuevas formas de pensar, de afrontar la ansiedad o de relacionarse con ella, con otras personas o con el mundo. De este modo, pueden aprender a afrontar situaciones, sucesos, personas o lugares que les provocan ansiedad.
Las intervenciones psicológicas pueden ofrecerse de forma individual o en grupo, tanto presencialmente como en línea. También se puede acceder a ellas mediante manuales de autoayuda, sitios web y aplicaciones. Las intervenciones que cuentan con mayor respaldo científico para tratar diversos trastornos de ansiedad son las basadas en los principios de la terapia cognitivo-conductual, entre ellas la terapia de exposición, mediante la cual la persona aprende a enfrentarse a sus miedos.
Asimismo, aprender técnicas para controlar el estrés, como la relajación y la atención plena (mindfulness), puede contribuir a reducir los síntomas.
Los fármacos antidepresivos, como los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS), también pueden ser útiles para tratar a adultos con estos trastornos. Los trabajadores de la salud deberían tener en cuenta los posibles efectos adversos de estos medicamentos, la disponibilidad de las distintas intervenciones y de los conocimientos técnicos necesarios para aplicarlas, así como las preferencias de cada persona.
Las benzodiazepinas, que históricamente se han prescrito para tratar los trastornos de ansiedad, no se recomiendan en general debido a su elevado potencial de dependencia y a su escasa eficacia a largo plazo.
Cuidado personal
El cuidado personal puede ser importante para el tratamiento. Para ayudar a controlar los síntomas de ansiedad y favorecer el bienestar general pueden seguirse estos consejos:
- evitar o reducir el consumo de bebidas alcohólicas y no consumir drogas, ya que pueden agravar la ansiedad;
- hacer ejercicio con frecuencia, aunque sea simplemente salir a caminar;
- mantener, en la medida de lo posible, unos horarios regulares de alimentación y sueño y seguir una alimentación saludable;
- aprender técnicas de relajación, como la respiración lenta y la relajación muscular progresiva, y
- adquirir el hábito de practicar la meditación de atención plena, aunque solo sea durante unos minutos al día.
Respuesta de la OMS
En el Plan de Acción Integral sobre Salud Mental 2013-2030 de la OMS se establecen las medidas necesarias para ofrecer intervenciones adecuadas a las personas con afecciones de salud mental, entre ellas los trastornos de ansiedad.
El trastorno de ansiedad generalizada y el trastorno de angustia son dos de las afecciones prioritarias incluidas en el Programa de Acción para Superar las Brechas en Salud Mental (mhGAP) de la OMS, cuyo objetivo es ayudar a los países a ampliar los servicios destinados a las personas con trastornos mentales, neurológicos y por consumo de sustancias mediante una atención prestada por trabajadores de la salud que no son especialistas en salud mental.
La OMS ha elaborado manuales de intervenciones psicológicas breves que terapeutas no especializados pueden aplicar a personas y grupos. Se ha demostrado que estas intervenciones son eficaces para diversos problemas de salud mental, entre ellos la ansiedad y la depresión. Un ejemplo es el manual Enfrentando problemas plus (EP+), que se basa en principios de la terapia cognitivo-conductual y en técnicas como la gestión del estrés, el tratamiento para la resolución de problemas y el refuerzo del apoyo social. Además, tanto el curso grupal de gestión del estrés «Autoayuda Plus (AAyuda+)» como el popular libro de autoayuda de la OMS, En tiempos de estrés, haz lo que importa, explican técnicas que pueden utilizarse para reducir la ansiedad y el estrés.
Referencias
(1) 2023 Global Burden of Disease (GBD) [base de datos en línea]. Seattle: Institute for Health Metrics and Evaluation; 2024 (https://vizhub.healthdata.org/gbd-results/).
(2) Alonso J, Liu Z, Evans-Lacko S, et al. Treatment gap for anxiety disorders is global: results of the World Mental Health Surveys in 21 countries. Depress Anxiety. 2018;35(3):195–208. doi:10.1002/da.22711.